![]()
|
|
Era nada más y nada menos el cumpleaños de Javier, una de las fechas más esperadas del año en un hogar rodeado de cariño y amor. Como todo niño de 8 años su mundo giraba alrededor de sus primos, maestras, abuelos, amiguitos. Compañeros de clases, de juegos, y de sueños.
YO QUIERO SER COMO JAVIER. Autora: Ana Margarita Rojas Martínez. Cuentos Infantiles de Diversidad
YO QUIERO SER COMO JAVIER Autora: Ana Margarita Rojas Martínez Era nada más y nada menos el cumpleaños de Javier, una de las fechas más esperadas del año en un hogar rodeado de cariño y amor. Como todo niño de 8 años su mundo giraba alrededor de sus primos, maestras, abuelos, amiguitos. Compañeros de clases, de juegos, y de sueños. Los preparativos de Javier fueron de dos semanas. ¿A quién invito?, ¿Qué se comerán?, La hora, cómo acomodamos la sala, el patio de juego, la música; todos los detalles que su mamá Elena y Ana Margarita, su otra mamá, se esmeraban en hacerlo participar y compartir con él. Ya faltando sólo una semana llegó uno de los momentos más importantes: repartir las invitaciones y por supuesto su maestra Elizabeth y sus amiguitos: Mariana, Eduardo, Patricia y en especial, Christian (su compinche) compañero y casi un ídolo para Javier. Christian era el que mejor nadaba, cocinada, escribía, para él casi era perfecto. Día a día los nervios por los preparativos eran mayores. Casi no dormía, la lista de las cosas por hacer y comprar estaba pegada en la nevera y cada vez que se marcaba algo como cumplido en ella casi era una fiesta; Elena cantaba, la Tata acariciaba a Javier con esa gran sonrisa y Ana se apresuraba en hacer otra cosa para que todo estuviera listo. El menú era especialmente escogido por Javier: Gelatina, la torta de Tata, el quesillo, el sanduchón que Elena preparaba, los dulcitos tan especiales que Ana siempre encargaba. Eran tantas y tantas cosas, para el tan esperado sábado, Javier caminaba de un lado a otro y revisaba la lista una y otra vez para, estar seguro que todo este bien. Y llegó el tan deseado momento, la fiesta de cumpleaños de Javier. Todo listo; la comida, las mesas estaban hermosas; la casa y el patio sólo esperar a la muchachera… y sonó el timbre. Siempre, como se esperaba, llegó su maestra Elizabeth. ¡La cara de Javier se iluminó!, no se podría borrar esa hermosa sonrisa de su rostro. Poco a poco llegaron sus primos, su papá, su media hermana, y sus amiguitos y vecino, todos llegaban sin pausa, y cada uno de ello fue protocolarme recibido por Javier y sus mamás. Los niños en el patio bajo la sombra de grandes árboles corrían, jugaban, entraban y salían de la casa tomando siempre algo de la mesa que parecía que nunca se vaciaba. La música no dejaba de sonar; Javier y Patricia, como siempre no dejaban de bailar. Christian como siempre, bailaba, jugaba, comía y disfrutaba la fiesta como si quisiera que ese momento no terminara nunca. Elena y Ana Margarita no paraban para que todo quedara a la perfección como le gustaba a Javier. Ya era de noche y tarde cuando la gente, más por cansancio que por otra cosa, se fue despidiendo, con cada despedida Javier suspirada como si quisiera alargar el tiempo. Como siempre el último en marcharse fue Christian, que, como siempre, no se quería ir. La mamá de Christian lo llamó y lo llamó y él nada que se quería ir. Hasta que por fin pudo meterlo en el carro después de una larga despedida con Javier. Ya en camino a su casa Cristian le afirmaba a su mamá - Mamá, ¡quiero ser como Javier! - ¿Por qué?. ¿Quieres vivir en una casa grande con patio como la de él?. - No mamá ¿quiero ser como Javier? - No te entiendo Christian. - Con dos mamás, como Javier. La cara de asombro de la mamá de Christian era inimaginable. Al rato atinó a preguntarle: - ¿Por qué con dos mamás? - Por muchas cosas. Siempre lo buscan sus mamás, siempre lo defienden sus mamás, hasta le compran dos helado. Nunca dicen como tú: “No, ahora no que estoy cansada”. Siempre tiene una mamá para él. La mamá de Christian sonrió y analizó el razonamiento del hijo. Ambos encontraron sus miradas y después de un acogedor suspiro concluyeron. Es chévere tener dos mamás………. |